Hace unas cuantas semanas que dejé de trabajar en mi último trabajo y, aunque ahora mismo estoy en un parón hasta después de exámenes, no dejo de pensar en cuál será mi siguiente empresa. En estos últimos años, aunque desde la barrera de una beca, he podido trabajar en distintas empresas. 2 años de becario en el SICUZ, casi otro añito en Factor id y por último en c.d. He podido ver las ventajas y desventajas de la "empresa" pública con mi experiencia en la universidad, tanto en el departamento de ordenadores personales como en el de comunicaciones. La ilusión con la que arranca una empresa joven como era el caso de Factor id, con un proyecto interesante, sólido y bien dirigido desde la mano de Ramón Añaños y en la última empresa tomar contacto con nuevas técnicas de análisis propiamente de mi titulación.
Como antes indicaba, estas experiencias me han servido para ver cosas buenas y cosas malas de las empresas, de objetivos que se cumplen, de problemas que aparecen de improviso y sin avisar... y ahora, con tiempo, me puedo permitir imaginar cómo me gustaría que fuera la empresa donde espero trabajar en los próximos meses.
Es verdad que, en cierto modo, así me gustaría que fuera -si alguna vez me arriesgase- mi propia empresa. Una forma de explicar cómo me gustaría que fuera es utilizando un ejemplo que posiblemente cualquier persona que lea estas líneas conocerá: el FC Barcelona.
Puede parecer extraño que respalde mi argumentación con un equipo de fútbol pero qué es sino un equipo de fútbol sino una empresa. Hay un presidente que manda sobre un entrenador que a su vez manda sobre unos jugadores. Esto se puede extrapolar a una empresa. Es cierto que Laporta no debería ser ejemplo de nada, o casi nada, pero es cierto que arriesgar por un entrenador joven es algo loable, al igual que una empresa decida contratar a gente joven, con buenas ideas y proyectos. No digo que la gente mayor ya no merezca entrar en el mercado laboral, ojo, sino que apostar por gente sin experiencia es muy loable y se agradece, ya que cada vez los jóvenes lo tenemos más difícil para incorporarnos al mercado laboral como para tener experiencia.
Como antes decía, Laporta apostó por Guardiola, alguien joven y sin experiencia. Sin embargo nos encontramos con un jefe que trabaja igual o más que sus "empleados". Se implica en ayudar y mejorar a sus jugadores. Es dialogante y motiva a cada uno de los jugadores del equipo. En algunos casos me he encontrado en que mi jefe ni motivaba ni se implicaba en mi trabajo. Es cierto que la toma de la iniciativa por parte de los trabajadores es necesaria pero, cuando tu jefe no presta atención ni a lo que haces ni a los resultados... Por eso Guardiola es el ejemplo de responsable o jefe o director de proyectos que me encantaría tener.
Por último quedamos los trabajadores, o los jugadores en caso del Barcelona. Allí vemos que no hay piques, ni roces, ni enfados. Es cierto, cobran millones y millones de euros, y con ese dinero qué motivo hay para enfadarse. Sin embargo, cuando vemos como celebran los goles, como se animan, como entrenan, se puede observar el buen rollo existente entre ellos. Cómo, en lugar de un equipo, parece una familia. Y eso no quita que exista competencia entre ellos, seguro que todos quieren jugar, que todos quieren destacar.
Así me gustaría que fuera la próxima empresa donde trabajase. Así me gustaría sentirme al formar parte de ella.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Gracias por escribir un comentario