Hace unas semanas me enganché a la serie 24 de tal manera que en pocas semanas, incluso me atrevería a decir pocos días, vi la quinta, sexta, séptima y los primeros 8 capítulos de la octava temporada. En pocas líneas resumiré la serie. Cada temporada equivale a un día completo (24 horas repartidas en 24 capítulos) en donde una amenaza terrorista hace que la UAT (CTU en inglés) tiene que actuar. El protagonista es Jack Bauer, un agente que antepone cualquier cosa sobre algo superior, quiero decir, cualquier persona es un recurso prescindible si con el se puede evitar un mal superior. No voy a entrar en valoraciones personales (vale más una vida que diez mil??) pero a lo largo de las temporadas ves como Jack cada vez es más "sensible" ante esta situación.
Bueno, a lo que iba. Viendo esta serie o las películas de Jason Bourne piensas que la ficción es clara. No te imaginas que algo así pueda suceder en la vida real. Aunque cuando ves 24 piensas que si eso debe pasar siendo como son los americanos es posible, entiendes que si el mundo fuera así seria un mundo tremendamente triste donde vivir. El caso es que cuando te enteras que el Mossad israelí parece estar detrás del asesinato en Dubai de un líder de Hamas y cómo han organizado la operación utilizando pasaportes de personas extranjeras que viven en Israel no tardas mucho en recordar algún momento de las películas donde Jason Bourne comentaba como se organizaba un asesinato o a Jack Bauer buscando descubrir las tramas ocultas de terroristas u otras organizaciones.
Así pues, nos encontramos un mundo en el que podríamos encontrarnos por la calle con un Jack Bauer o un Jason Bourne preparados para evitar una crisis terrorista o terminar con alguien en un asesinato selectivo. Nos encontramos, ante un mundo en que la ficción de las películas y series parece ser menor de lo que pensamos.


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